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EL ACIDO LACTICO EN EL DEPORTE

 16 de mayo, 2017  •    Articulos de los Martes  •   Miguel A. Ruiz y Borja Pérez

EL ACIDO LACTICO EN EL DEPORTE

Son muchas las causas por las cuales el rendimiento de un deportista puede verse afectado negativamente durante un entrenamiento o durante la competición pero una de las más estudiadas y una de las que más nos impide rendir al 100% es el ácido láctico.

A todos nos ha pasado que al realizar un ejercicio intenso sentimos una sensación como de ardor que nos impide mantener ese ritmo de esfuerzo del ejercicio, una sensación como si el músculo “quemara” y no sabemos por qué. Pues bien, el responsable de esta sensación es el ácido láctico.

Hace unos años, cuando una persona se iniciaba en cualquier actividad física y le aparecían las conocidas y temidas por algunos agujetas, se pensaba que era por culpa del ácido láctico, pero con los años las investigaciones han demostrado que eso no es cierto. Básicamente, el ácido láctico es el resultante del metabolismo del azúcar durante una práctica deportiva, es decir, se genera cuando gastamos la glucosa acumulada en nuestro organismo al realizar un ejercicio físico intenso.

 ¿Cómo se produce el ácido láctico?

En ejercicios de alta intensidad, la demanda contráctil muscular de fibras rápidas tipo II para la producción de energía es muy elevada. Este tipo de fibras con glucolíticas, es decir, generan mucho ácido láctico o lactato.

Durante la actividad de alta intensidad se genera una cantidad de lactato muy superior que en reposo u otras actividades (si, es reposo también se genera lactato pero en proporciones tan pequeñas que no lo apreciamos), y además, se produce la liberación de iones de hidrógeno, resultando en una disminución de la capacidad contráctil muscular y la alteración del pH sanguíneo.

Explicado de una forma más sencilla, el lactato hace su aparición cuando el organismo no puede obtener más energía a través de la vía que utiliza el oxígeno (aeróbica). A partir de ese momento nuestro metabolismo entra en fase anaeróbica y el ácido láctico es el producto generado en esa vía o en ese proceso. Normalmente suele darse en esfuerzos muy intensos de corta duración (carreras de velocidad, entrenamientos HIIT, algunos ejercicios de pesas, etc). Antes de su excesiva acumulación, el lactato no suele producir muchos problemas en el rendimiento del deportista pero hay un momento en el que el lactato crece exponencialmente. Se dice entonces que se ha superado el umbral anaeróbico, que suele decirse que está en 4mmoles/litro.

 

Consecuencias de la acumulación del ácido láctico

Son varias las consecuencias que produce y varía según la persona pero comúnmente produce dolor muscular, ardor, calambres, dolor de estómago, náuseas, aumento rápido y acelerado de la respiración e imposibilidad de continuar con el nivel o ritmo de esfuerzo. No es una situación agradable y los que la hemos sufrido la llevamos grabada en nuestros recuerdos. Cuando llegamos a sentir todos esto se dice que estamos sufriendo una acidosis láctica.

Pero en contra de lo que normalmente nos creemos cuando oímos hablar del ácido láctico, el lactato es importante para obtener energía durante un determinado esfuerzo y no solamente provoca efectos negativos. El ácido láctico es utilizado por los músculos adyacentes a los que lo producen, lo cual favorecerá a la movilización del mismo con su consecuente eliminación. De hecho, algunos de los entrenamientos no deben ir encaminados a retrasar o eliminar la aparición de ácido láctico sino a tolerar tal sustancia durante el máximo tiempo posible. ¿Cómo podemos evitarlo? No se puede evitar pero con entrenamiento podemos retrasar su aparición. A base de entrenar y entrenar, nuestro rendimiento va mejorando y el organismo va adaptándose, lo que hace que el lactato no se acumule tan rápidamente y cuando lo hace, los músculos lo soportan mejor.

 

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