"/> "/>

DOPAJE AL ALCANCE DE TODOS

 25 de julio, 2017  •    Articulos de los Martes Sumplementación  •   Miguel A. Ruiz y Borja Pérez

DOPAJE AL ALCANCE DE TODOS

Si hay algo que se puede destacar del deporte amateur en los últimos diez años es su rápida proliferación y el aumento del número tanto de participantes como de competiciones a este nivel: carreras por asfalto, por montaña, triatlones… Pero hay algo que también ha ido creciendo a lo largo de los años. Si tenemos en cuenta que el ser humano es ambicioso y competitivo por naturaleza, no es de extrañar que a más de uno se le haya nublado la mente y recurra a sustancias no legales o no aptas en el mundo del deporte para intentar superar una marca o ser el mejor en su categoría.

Aumenta el dopaje a nivel amateur, lo dicen las últimas investigaciones, lo dicen los científicos, lo sugieren los datos de las autoridades de las aduanas y lo corrobora el aumento de la venta de ciertos fármacos o medicamentos. Y se traslada a toda Europa.

El número de procedimientos de investigación en el área de los delitos de drogas en Alemania aumentó el año pasado a casi 1.300: diez veces más que hace diez años. “La evolución es preocupante”, dice Wolfgang Schmitz, inspector de aduana. Por nuestra parte, en España, en 1997 se detectaron sustancias prohibidas en sólo 89 de los 3.931 controles de orina antidopaje en competiciones nacionales. A día de hoy estos datos se han incrementado de una forma alarmante. Ventolín, efedrina, Terbasmín, Testex, Lidocaína… y una larga lista completa los medicamentos más utilizados por deportistas para hacer trampas en sus competiciones.

Lo cierto es que hace unos años no era nada difícil poder conseguir cualquiera de estos medicamentos. Con los años y con estas investigaciones que han revelado que se estaban utilizando de forma no legal en el deporte, la industria sanitaria ha ido poniendo más trabas y a día de hoy es difícil adquirir uno de estos medicamentos sin una receta médica previa.

“Bastante tiene la Seguridad Social con intentar controlar la venta de medicamentos muy caros mediante la obligación de visado como para meterse Sanidad a un control meramente sanitario de la venta de un producto que no se adquiere con receta de la Seguridad Social”, explica un farmacéutico. “Además, económicamente sería un esfuerzo absurdo poner todos los medios necesarios para controlar la venta de productos que sólo están prohibidos para una minoría de la sociedad. Hay otras urgencias”.

Los únicos productos de la lista oficial que son prácticamente imposibles de adquirir son los estimulantes de tipo B (anfetaminas y similares) y los analgésicos narcóticos (morfina, Buprex, metadona, Tilitrate y similares) que o bien son psicótropos o estupefacientes. En estos casos, médicos y farmacias deben rellenar libros especiales y comunicar a la policía mensualmente las ventas de estos productos.

Otro tema son los medicamentos “normales”, los cuales hemos nombrado anteriormente. El famoso Ventolín (salbutamol), por ejemplo, es uno de los más utilizados y recurrido por los deportistas. Su uso es tan extendido que las autoridades deportivas decidieron abrir una vía de compromiso y autorizaron su uso (sólo por vía inhalatoria) en aquellos casos en que un especialista de enfermedades respiratorias certificara una alergia o un asma en el deportista. Es tan grande el número de atletas que han certificado “asma del esfuerzo” que se puede considerar ya enfermedad profesional.

Pero no solo el dopaje busca ser el mejor, la gente también busca reconocimiento.

Pedro, un jugador de fútbol de ligas inferiores, afirma doparse antes de los partidos. Su objetivo no es económico ni ganar títulos. “Quiero reconocimiento. Mucho reconocimiento de los espectadores. Deben saber que pueden contar conmigo cuando juego. También quiero demostrarle a mi familia lo que valgo, lo que hago y que pueden estar orgullosos de mí”.

Lo cierto es que muchos deportistas amateurs se sienten bajo presión. En el caso de deportes de equipo, temen perder su puesto. Los corredores por ejemplo, de maratones, tienen miedo de defraudar al público o a su familia. Pero muy poco son conscientes de los riesgos que se toman.

Las consecuencias de doparse habitualmente durante años pueden ser dramáticas. Sobre todo, porque muchos deportistas amateurs desconocen los riesgos. En el peor de los casos, las substancias pueden provocar palpitaciones, depresiones y daños orgánicos, a veces meses e incluso años después de haber comenzado su consumo. Además, la mayoría de las substancias de dopaje pueden crear dependencia. Si el cuerpo se acostumbra a sus efectos positivos, puede suceder que la persona deje de pensar en los peligros y no perciba los efectos secundarios.

 

Desde Clockwork pensamos que el dopaje nunca es justificable, sobretodo en deportistas amateur donde se debe hacer deporte por placer, por diversión y por disfrute de la propia actividad, y la superación debe darse por el propio esfuerzo de la persona y no por la ayuda externa de sustancias ilegales.

ComparteShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

CONTACTA CON NOSOTROS

Mail. info@zonaclockwork.com

Tél. 625 96 97 29