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ELECTROFITNESS ¿SALUDABLE?

 30 de Mayo, 2017  •    Articulos de los Martes  •   Miguel A. Ruiz y Borja Pérez

ELECTROFITNESS ¿SALUDABLE?
Con el auge en los últimos años del tiempo dedicado a la práctica de alguna actividad física han surgido nuevas tendencias en el mundo del deporte. Si juntamos a esto el poco tiempo del que disponen algunas personas debido a su jornada laboral encontramos el famoso electrofitness o chaleco de electroestimulación.

En poco más de uno o dos años nos encontrábamos al girar la esquina un centro dedicado exclusivamente al electrofitness, es decir, a la práctica de actividad física con un chaleco de electroestimulación puesto sobre nosotros que nos manda señales eléctricas al mismo tiempo. Hablamos en pasado porque de igual forma que rápidamente se instalaron centros por toda la ciudad de diferentes franquicias, han ido desapareciendo en estos últimos años casi con la misma rapidez con la que aparecieron.

El sedentarismo y la falta de tiempo de quienes quieren hacer deporte pero no pueden son los principales perfiles de clientes de esta nueva forma de hacer deporte. La búsqueda de la tonificación muscular y la pérdida de peso en poco tiempo son las principales demandas, es por ello que esta nueva tendencia de hacer deporte cogiese su mayor auge en los meses de primavera-verano para la famosa “operación bikini”. Para ello, tan sólo era suficiente dedicarle 20 minutos de entrenamiento con chaleco de electroestimulación que equivale, según los que defienden esta tendencia, a 3 horas de entrenamiento “tradicional”.

Para poder realizar estos entrenamientos debes estar provisto de pantalón y camiseta de algodón que normalmente proporciona el centro y que suelen mojar con difusor previamente a ponerse encima el chaleco, el cual va conectado a una máquina o consola que es la que envía los impulsos eléctricos. Todo esto es posible mediante la estimulación eléctrica muscular (EMS), la cual llega a unos electrodos que están en el interior del chaleco desde la consola mediante unos cables (si, estás haciendo ejercicio en todo momento conectado a la consola). Dichos electrodos están colocados estratégicamente para enviar la señal eléctrica a diferentes músculos como pectoral, trapecio, lumbar, abdomen, glúteo, piernas y brazos. Estos dos últimos mediante unas bandas adicionales. Mediante la consola se regula la intensidad y la duración de los impulsos eléctricos, sintiendo al principio un pequeño cosquilleo y poco después estímulos más fuertes. Los impulsos más intensos pueden llegar a no dejarte mover el cuerpo. El precio medio de cada sesión ronda los 25-30€.

 

Pero, si tan bueno es, ¿por qué están desapareciendo estos centros?

Para empezar, partimos de la base de que cualquiera no se puede poner el chaleco e iniciar estos entrenamientos. Hay ciertas contraindicaciones que el entro debe advertir como a personas con marcapasos, personas con prótesis, problemas cardíacos, hipertensión, mujeres embarazadas, jóvenes todavía en edad de crecimiento e incluso los electrodos no deben estar colocados donde haya una quemadura o irritación de la piel. A esto hay que añadir que se debe hacer una valoración personal e individual de cada persona antes de iniciar los entrenamientos, realizar una correcta familiarización e iniciación con la electroestimulación, sobretodo con personas sedentarias o que han hecho poco deporte previamente.

Pero vamos más allá. Según varias investigaciones del Clinical Journal of Sports Medicine afirman que el uso de este traje de electroestimulación provoca mayor daño muscular que el ejercicio convencional favoreciendo la aparición de patologías como la rabdomiolisis. Y ya se ha dado varios casos de pacientes que han denunciado este hecho. La rabdomiolisis  es un trastorno caracterizado por la desestructuración y posterior necrosis del músculo esquelético, los productos de la disolución de las células musculares dañadas son liberados en la circulación; algunos de ellos, como por ejemplo la proteína mioglobina, son lesivos para el riñón y pueden causar insuficiencia renal aguda. Es decir, el entrenamiento bajo el chaleco de eletrofitness o electroestimulación crea una situación de estrés muscular muy elevado. Esto es así porque al mandar señales eléctricas al músculo, se consigue reclutar casi el 100% de todas las fibras musculares. En un entrenamiento normal conseguiríamos reclutar 40-50% aproximadamente. Tan grande es el estrés muscular que genera que supone la destrucción de muchas fibras que ya no serán recuperables y no se podrán reparar.

Aportando datos más concretos para que os hagáis una idea, un corredor de maratón al cabo de dos días puede acumular unas 2.500 u/l de CPK, un marcador de daño muscular que aparece en sangre después de una actividad intensa. Cuando realizamos un entrenamiento de fuerza máxima, cuatro días después podemos tener 18.000 u/l. Con el chaleco de electroestimulación o electrofitness se han dado casos de llegar a 100.000 u/l

No debemos confundir esta nueva moda pasajera del chaleco de electroestimulación o electroestimulación global con la electroestimulación local. Esta última lleva utilizándose desde principios de siglo por médicos y fisioterapeutas para un uso saludable y queda demostrado sus grandes beneficios, sobretodo en rehabilitación o recuperación de lesiones.

 

Desde Clockwork desaconsejamos esta nueva tendencia y recomendamos que sigáis entrenando como siempre. Y si lo que buscáis son nuevas experiencias, fijad un reto y luchad por conseguirlo o probar nuevos deportes pero no os dejéis influenciar por esta moda.

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