"/> "/>

SINDROME COMPARTIMENTAL

 17 de octubre, 2017  •    Articulos de los Martes Lesiones  •   Miguel A. Ruiz y Borja Pérez

SINDROME COMPARTIMENTAL

Hoy vamos a hablar sobre otra lesión bastante común de padecer en deportistas, el síndrome compartimental.

El síndrome compartimental es una afección seria que implica un aumento de la presión en un compartimento muscular. Puede dañar nervios y músculos, al igual que problemas con el flujo sanguíneo. También se le conoce como Síndrome Compartimental Crónico (SCC) y para entender bien esta lesión lo mejor será entender a qué nos referimos cuando hablamos de “compartimento”.

Capas gruesas de tejido, denominadas fascia, separan grupos de músculos entre sí en los brazos y en las piernas. Dentro de cada capa de fascia se encuentra un espacio confinado, llamado compartimento. Este compartimento incluye tejido muscular, nervios y vasos sanguíneos. Para entenderlo mejor, es como envolver con film transparente un filete de ternera. Este film se ajusta al músculo, le sirve de sostén pero además es deformable, lo que le permite adaptarse a los movimientos de los músculos para que se deslicen unos sobre otros sin que exista contacto alguno entre ellos.

Como ya hemos dicho, en el interior de estas fascias deben compartir sitio músculos, nervios y vasos sanguíneos. La fascia, a pesar de su adaptabilidad, tiene una capacidad de dilatación muy limitada, y no deja grandes rangos de expansión. La lesión del síndrome compartimental tiene lugar cuando se produce un aumento de presión en estos compartimentos, ya que debido a la falta de distensión de la fascia, las estructuras, ya sean musculares, nerviosas o sanguíneas, se ven comprimidas.

Cualquier inflamación en un compartimento ocasionará aumento de presión en esa área. Esta presión elevada oprime los músculos, los vasos sanguíneos y los nervios. Si esta presión es lo suficientemente alta, el flujo de sangre al compartimento se bloqueará y esto puede ocasionar lesión permanente en los músculos y los nervios. En los casos más extremos, si la presión se prolonga durante un tiempo considerable, el músculo puede dejar de funcionar y es posible que se necesite tirar de cirugía o incluso amputar para solucionar dicho problema.

 

Tipos de síndrome compartimental

  • Crónico: En este caso, los daños producidos en los compartimentos son transitorios, como consecuencia de la presión soportada durante el ejercicio físico repetitivo. Suele darse en miembros inferiores fundamentalmente.
  • Agudo: Esta es más grave ya que las secuelas son mayores, aunque afortunadamente es menos común que el SCC. Se puede presentar a cualquier edad y sexo, tanto en miembros inferiores como superiores.

 

El SCC puede ser causado por actividades repetitivas como correr. La presión en un compartimento únicamente se incrementa durante esa actividad y disminuye después de que dicha actividad se ha detenido.

El síndrome compartimental es más común en la parte inferior de la pierna y en el antebrazo pero también puede presentarse en la mano, el pie y en la parte superior del brazo.

 

Causas del SCC

Las causas del síndrome compartimental crónico puede ser muchas y muy variadas: origen vascular (trombosis nerviosa), origen óseo (fracturas, estrés tibial o periostitis), origen nervioso (neuropatía)… Pero es el origen muscular el más común de todos. Básicamente es resultado de una actividad física repetitiva.

Por ello, los corredores son los que más la suelen padecer. Durante la carrera, las piernas soportan el impacto de cada zancada, suponiendo esto un microtraumatismo constante y reiterativo. Esta repetición provoca un aumento de la presión en los compartimentos anteriormente dichos que desencadena un proceso de síndrome compartimental crónico.

Pero los corredores no son los únicos que lo sufren. Otros deportistas como escaladores o motociclistas también lo sufren en los antebrazos.

 

Síntomas del SCC

  • Dolor intenso durante la práctica deportiva o la exposición prolongada a una situación de compresión muscular (estar de pie mucho tiempo, por ejemplo).
  • Sensación de presión o hinchazón en el músculo afectado. A pesar de no existir una externalización evidente del SCC, como un derrame o un abultamiento, los pacientes de esta dolencia sí muestran estas sensaciones de inflamación y compresión.
  • Entumecimiento. En otras ocasiones, puede no haber sensación de hinchazón pero sí de hormigueo o adormecimiento. En estados avanzados incluso existe riesgo de disminución de la sensibilidad.
  • En los casos más severos de síndrome compartimental crónico, las personas que sufren esta dolencia pueden llegar a padecer impotencia funcional. De esta forma, el músculo afectado no realiza su función correctamente y el paciente es incapaz de realizar contracciones o movimientos completos con la estructura dañada.

 

Como en todos nuestros artículos relacionados con lesiones, nuestra recomendación es que acudáis sin dudarlo a profesionales de la salud para ellos os diagnostiquen la lesión y sean ellos quien decidan cuál es el tratamiento más adecuado

ComparteShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

CONTACTA CON NOSOTROS

Mail. info@zonaclockwork.com

Tél. 625 96 97 29